
La otra noche fuimos como de costumbre a cenar en el pueblo y observar las estrellas, la única diferencia es que ésta vez nos acompañaba un viejo amigo fotógrafo, Iván García. La noche era bastante fría pero después de pasar un buen rato cenando decidimos aprovechar el material que Iván había traído consigo (un par de cámara de fotos y sus trípodes), todo lo necesario para disfrutar de una nueva experiencia, la fotografía del cielo nocturno a través de una Réflex digital.
Decidimos montar la cámara analógica con el disparador en un trípode y apuntar a la estrella polar para comprobar el giro de la bóveda celeste. Mientras la cámara realizaba la exposición programada, nuestro amigo decide sacar su réflex digital y hacer una foto del horizonte en dirección a la capital, alejados de la misma a 30 kilómetros de distancia. No teníamos disparador así que no pudimos hacer más de 30 segundos de exposición.










